Categoría: Burocracia y papeles

Cartera de ida y vuelta

peatones

El día 15 perdí mi cartera.

No suelo llevar dinero encima, y de hecho ese día no llevaba ni un solo yen en la billetera. Guardo las monedas en un monedero y cargo mi tarjeta ICOCA- la que se utiliza en Kansai en las estaciones de tren y metro- de vez en cuando por si necesito comprar algo en una konbini o supermercado.

Lo que si que llevaba era toda mi documentación- salvo el pasaporte- española y japonesa. Mi tarjeta de extranjero, seguro médico, DNI, carnet de conducir, tarjeta de crédito española, tarjeta “cash” japonesa- únicamente para sacar dinero en los cajeros automáticos- tarjeta de la seguridad social española, vamos, un desastre.

Cuando me di cuenta a las pocas horas de que la cartera no estaba en mi bolsa, rápidamente cancelamos las dos tarjetas. Ese día trabajaba en Hirano y me bajé del tren en Shinimamiya, que si bien no son zonas peligrosas, no son Ginza precisamente.

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Preguntas frecuentes sobre Japón

FAQ1

Estos días estoy realmente ocupado, además de mi trabajo principal, el de profesor de inglés en Kodansha, me he metido en dos proyectos que tienen que estar terminados para el día 27 de este mes. Se trata de jugar a dos video-juegos (uno de Playstation 3 y otro de Xbox 360) leyendo con cuidado las infinitas líneas de texto y comprobando – y anotando- que no se hayan colado errores (bugs) de ningún tipo. Aunque parece muy goloso, es un trabajo bastante pesado y duro, si me apuras. Ya hablaré sobre esto cuando termine porque me parece bastante interesante.

El caso es que quería actualizar el blog pero no dispongo del tiempo necesario para hacer algo original o elaborado, así que he pensado en escribir uno de esos posts que pueden ser útiles para más de uno que tenga interés en Japón.

Se trata de una selección de las muchas preguntas que suelo recibir por diferentes medios.

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Alquilar un piso o como perder tus ahorros en 7 días

Hace tres días dejamos la entrada para el alquiler de nuestro nuevo piso en Osaka. El proceso está siendo un poco complejo y costoso pero he de decir que hemos tenido un poco de suerte.

El primer afortunado soy yo, porque siendo extranjero, sin hablar demasiado japonés y con unos ahorros bastante limitados, si no hubiera tenido cerca a mi mujer y familia, hubiera sido muy, pero que muy difícil. Un día de estos os hablaré de las numerosas contradicciones en los que un gaijin (extranjero) se las tiene que ver cuando vive en Japón.

Para que os hagáis una idea de que va esto, porque en Japón las cosas funcionan un poco diferente.

Cuando vivía en Valencia, y quería cambiar de vivienda normalmente contactaba con algún particular (intentaba evitar agencias inmobiliarias) visitaba el piso y si a ambos nos parecía bien,pagaba una fianza y como mucho un mes de alquiler y hasta luego Lucas. En mi etapa en Estados Unidos fue algo similar, visité a un particular que se anunciaba en Craigslist, pagué una fianza equivalente al alquiler y a vivir. Si cuando vencía el contrato o decidía mudarme, si todo estaba en regla, se me devolvía la fianza. Fin de la historia.

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Primeras impresiones de la burocracia japonesa

Llegué a Japón el pasado martes por la noche (hora local) y ya he tenido que enfrentarme con la burocracia hasta en tres ocasiones y he de decir que por ahora el balance es más que positivo. Especialmente si tenemos en cuenta la odisea que supuso casarse en España y obtener todos los papeles necesarios para la tarjeta de residencia de Asami y demás historias.

Nada más llegar a Japón, si cuentas con un visado especial de residencia has de pasar por una cola especial para extranjeros donde, tras registrar tus huellas y mirar al pajarito ( a la cámara, se entiende) te dan una flamante tarjeta de residencia, en este caso para un año extendible. También te entregan un papel explicándote que tienes que ir a la oficina del ayuntamiento más cercana a tu domicilio y registrar tu dirección en un plazo máximo de 90 días o perderás tu condición de residente en Japón. Es obligatorio llevar siempre encima la tarjeta de residente, con la dirección postal escrita en la parte de atrás de la misma o te puedes meter en algún problema. El trámite fue bastante rápido, más o menos 15 minutos de cola y menos de 5 minutos para registrar huellas y fotografía. Mientras lo llevaba a cabo, Asami recogía las maletas, así que no supuso un tiempo extra de espera. Salí de allí con la tarjeta en la mano cuando tenía entendido que te la enviaban a casa. Un problema menos, pensé.

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Casarse en España con una japonesa (y no morir en el intento)

Estoy intentando organizarme mentalmente para poder ofrecer un post coherente y útil, pero dada que la realidad es tan caótica y surrealista, dudo mucho que el resultado sea tan ordenado como a mí me gustaría.

Casi siempre la gente que emigra, voluntaria o involuntariamente, suele criticar mucho la manera de hacer las cosas en su país de origen (aunque pasados unos años incluso se eche de menos ese tipo de cosas). En el caso de España, no hay que rascar mucho para ponerse a “rajar”, porque, aunque tendríamos que estar orgulloso de cosas que funcionan muy bien, la colección de incompetencias está a la orden del día.

Al poco tiempo de estar viviendo juntos, mi mujer y yo decidimos casarnos. Ella es japonesa, yo español, y era la única forma que teníamos de poder estar juntos, tranquilos y sin preocupaciones de visados, con todo lo que conlleva.

Nada más tomar la decisión, llegaron las dudas y comenzaron las llamadas de teléfono a embajadas, ayuntamientos, juzgados, policía…

Si ella está aquí de turista y se quiere casar, pero el trámite dura más de los tres meses que tiene derecho a permanecer aquí ¿qué pasa? ¿se puede casar? ¿la pueden deportar? ¿le negarán el matrimonio si en su pasaporte aparece como ilegal?

Tras un sinfín de llamadas llegué a la conclusión de que aquí nadie sabe nada. No sé si es por la falta de costumbre de matrimonios mixtos (cosa que dudo), por la modificación constante de leyes y acuerdos o simplemente por pura incompetencia, pero lo que decía el jefe del departamento de inmigración de la policía se contradecía con el de la oficina de extranjería, ante la lejana mirada del consulado japonés que se lavaba las manos.

Gracias al testimonio de otros bloggers y foreros empezamos a hacernos una idea y a recopilar los papeles necesarios para el casamiento. Os adelanto ya que cada ciudad funciona de una forma diferente, lo que no os piden en Valencia igual os lo piden en Madrid.

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