Etiquetado: supermercado japonés

La canción de Doraemon en un supermercado de Kobe

Siempre me ha llamado la atención el uso de los “jingles” (con origen radiofónico, las cancioncillas utilizadas en los anuncios: “yo soy aquel negrito del África tropical o Vuelve a casa vuelveeeee, por ejemplo) en Japón y la importancia que se les da.

Tanto si estás esperando el tren en la estación como si estás dentro de un centro comercial (Bic Camera, Yodobashi, Don Quijote, Labi… ) esas canciones puñeteras, pero tan entrañables se te pegarán al cerebro y estarás tarareándolas todo el santo día.

Cada dos por tres le digo a mi mujer: Asami, Japón es el país del LocoRoco, no te olvides

Ya no me sorprende ir por una gran avenida escuchando melodías diferentes cada medio minuto o estar en casa solo y encontrarme a mi mismo haciendo el payaso con una de esas piezas musicales, pero, de vez en cuando me pilla alguna por sorpresa y me entra la risa floja.

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Comer barato en Tokio (y no pisar un McDonalds)

Normalmente, siempre que aparece Japón en las noticias es, o por alguna catástrofe natural, por la presentación de un nuevo robot último modelo o cualquier otra fricada o para mostrar que la fruta se compra por unidades y que las manzanas salen a euro.
Este tipo de primicias se les denomina también noticias paja o noticias de relleno y sirven para amenizar al personal al mismo tiempo que sirven de comodín a los (pobres) editores que no saben sobre que narices hablar en las semanas en las que los políticos están de vacaciones.

Japón es una isla, bueno, un conjunto de muchas islas. Y como todas las islas del universo conocido, cuando la gente que vive en ellas quiere comprar algo que no se produce allí o que escasea por equis motivos, ha de pagar un alto precio.

Por eso el pescado y el manga son baratos y un paquete de hojas de lasaña te sale por cinco euros. Cálculo fácil.

Siguiendo la misma regla de tres si un italiano, español, francés, búlgaro o ciudadano del imperio austro-húngaro intenta vivir en Japón cocinando las mismas recetas que cocinaría en su propio país, el experimento le va a salir por un pico. Alimentos que son muy básicos para nosotros como el aceite de oliva, el queso, las especias, la pasta o algunas frutas y verduras (como el tomate) son, prácticamente, artículos de lujo, delicatessen que, salvo que tengas un buen sueldo, no te vas a poder permitir a diario.

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