Etiquetado: delincuencia en Japón

¿Por qué me gusta vivir en Japón?

niños kioto baja

El pasado mes de noviembre se cumplieron tres años desde nuestro asentamiento en Japón, del día que llegamos para quedarnos. En esas primeras semanas ya conté por aquí como era eso de la burocracia japonesa o las dificultades que suponía alquilar un piso en este país.

Ha llovido bastante desde entonces, mucho, y no lo digo únicamente como recurso narrativo.

Cuando vives en un país que no es el tuyo, cada día aprendes algo. A veces cosas que son constructivas, a veces cosas que no sirven para absolutamente nada más que para interiorizar ciertos aspectos de la sociedad con la que compartes espacio.

Hoy, casi despidiendo al año 2015, comparto una reflexión contigo y pongo sobre la mesa una serie de motivos por los que pienso que los aspectos positivos de la vida en Japón tienen más peso en la balanza de las conclusiones.

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El crimen y la crónica negra japonesa

La mayoría de vosotros no sabréis, alguno puede que intuya, que soy un gran aficionado a la crónica negra. Apasionado del cine detectivesco, la novela negra, la literatura pulp, que por supuesto se basan en sucesos ocurridos en la vida real ( que muchas veces supera a la ficción). Tanta es mi afición por estos temas que llegué a plantearme estudiar una segunda titulación universitaria en psicología, no para ejercer, sino para entender un poco más la mente humana y explorar los motivos del asesino, el leitmotif de acciones tan inhumanas e inexplicables.

Japón tiene fama de ser uno de los países más seguros del mundo, al menos a nivel criminal, porque por todos es sabido que no es el mejor lugar para residir tranquilo. Terremotos ( con sus correspondientes tsunamis) están a la orden del día, el monte Fuji amenaza con erupcionar el día menos pensado, y los niveles de radiación siguen siendo, relativamente, preocupantes. Aún así, el ciudadano vive su día a día de forma segura.

Tan segura que es capaz de dejar bicicletas sin atar en la puerta de casa ( aunque en algunos barrios de las grandes ciudades ya no se puede hacer), tomarse un café sólo en un bar, ir al baño y dejar el portátil y el bolso sobre la mesa o consultar un plano con la tranquilidad de que nadie va a robar tus maletas. Esto es así. Lo es tanto que en muchísimos establecimientos, incluso de grandes marcas internacionales, no hay ningún sistema de alarma, para alegría de los chorizos, que no deben de ser tantos cuando se sigue permitiendo esto. Me consta que a muchos extranjeros cuando visitan Japón les cuesta resistir la tentación.

Como empezáis a sospechar, no soy uno de esos apasionados de Japón, ciegos , que ve la realidad con cristalitos rosas puestos. Este país tiene cosas muy buenas, pero no todo es fiesta.

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