Etiquetado: bicicletas en Japón

De bicicletas, médicos y persecuciones policiales

Bicis

Con tanto proyecto entre las manos, videos, redes sociales y demás historias se me está olvidando lo que es en realidad este blog: un diario personal.

Llevamos en Osaka viviendo ya algo más de un mes, y son ya poco más de dos meses desde que llegamos a Japón. Hay que ver como pasa el tiempo.

Todavía es pronto para hacer valoraciones pero las primeras impresiones son muy buenas. Nuestro apartamento es bastante acogedor, totalmente reformado (estrenamos la reforma nosotros) y situado en una zona realmente conveniente (べんり). Andando, tardo sólo 5 minutos en llegar a la estación de Namba o Nipponbashi, 10-15 minutos a Shin-sekai, y si utilizo la bici, me planto en 25 minutos en Umeda. Vamos, que lo tenemos todo cerca.

Ya sabes que Japón es un país donde se utiliza mucho la bicicleta y a diferencia de otros países, como el nuestro, aquí se puede circular prácticamente por donde te venga en gana. No hay día que no me acuerde de las estúpidas sanciones y multas que la policía local española reparte entre los ciudadanos por circular por la acera ¿estamos locos? En Japón, únicamente en el área metropolitana de la capital se acumula prácticamente la totalidad de los habitantes del territorio español (36 millones por 47 de España), y muchos de éstos circulan diarimente por la acera, asfalto o por donde pueden, y con un poquito de respeto y educación no pasa nada de nada.

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Sobre Tokio, el jet lag y la soledad de los tokiotas


Mi primer encuentro con Japón fue un poco agridulce.

Normalmente uno nunca olvida las primeras veces de aquellas cosas que tanto nos marcan. La primera vez que besas a alguien con pasión, la primera vez que pone las manos en un volante y le das al contacto, la primera vez que se va un familiar, y por supuesto, la primera vez que vas a Japón.

Como para muchos de vosotros, viajar (y vivir) en Japón era uno de esos sueños de la infancia, influenciado sin duda por tantos dibujos animados que nos perseguían de sol a sol.

Aunque mi madre siempre me recuerda que de pequeño quería ser cartero, el diablo sabrá por qué lo decía, tantas horas de televisión y de videos VHS acabaron marcando mi personalidad.

Yo era uno de esos niños que se levantaba los sábados a las 6 de la mañana para ver Johnny y sus amigos ( Kimagure Orange Road), y todas las series que se emitían hasta que llegaba la hora de salir de casa para ir a jugar a fútbol con el equipo del colegio, al más puro estilo Captain Tsubasa, claro.

Pronto Japón se convirtió en un objetivo vital, uno de esos destinos obligados que tenía que visitar antes de morir.

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