Sobre Tokio, el jet lag y la soledad de los tokiotas


Mi primer encuentro con Japón fue un poco agridulce.

Normalmente uno nunca olvida las primeras veces de aquellas cosas que tanto nos marcan. La primera vez que besas a alguien con pasión, la primera vez que pone las manos en un volante y le das al contacto, la primera vez que se va un familiar, y por supuesto, la primera vez que vas a Japón.

Como para muchos de vosotros, viajar (y vivir) en Japón era uno de esos sueños de la infancia, influenciado sin duda por tantos dibujos animados que nos perseguían de sol a sol.

Aunque mi madre siempre me recuerda que de pequeño quería ser cartero, el diablo sabrá por qué lo decía, tantas horas de televisión y de videos VHS acabaron marcando mi personalidad.

Yo era uno de esos niños que se levantaba los sábados a las 6 de la mañana para ver Johnny y sus amigos ( Kimagure Orange Road), y todas las series que se emitían hasta que llegaba la hora de salir de casa para ir a jugar a fútbol con el equipo del colegio, al más puro estilo Captain Tsubasa, claro.

Pronto Japón se convirtió en un objetivo vital, uno de esos destinos obligados que tenía que visitar antes de morir.

No tenía prisa, preferí esperar hasta que llegara la ocasión perfecta. No me conformaba con un par de semanas o un mes, necesitaba vivir el país, identificarme con él. Es por eso que tardé tanto tiempo en conseguirlo.

Recuerdo perfectamente cual fue el primer impacto. Subido al tren que me llevaba del aeropuerto de Narita a la ciudad, rodeado de cientos ( creo que conté 160 ) de anuncios que colgaban por todo el vagón. Aún no había pisado la calle y la sensación de extrañamiento era total.

Llegué a última hora de la tarde, y no tuve problemas para dormir, seguramente porque me pasé las 16 horas leyendo y viendo películas en el avión.

Al día siguiente, acompañé a la chica, con la que estaba en aquel momento, a su oficina. Trabajaba en Shinjuku y aunque era una buena oportunidad para experimentar el metro tokiota en hora punta, no elegí el mejor de los momentos. Ya salí de casa con naúseas, y estar rodeado de japoneses trajeados que se apretaban sobre mi cuerpo no era el mejor remedio para el Jet lag. No quería vomitar por respeto a este país y lo que significaba para mí, pero mi cuerpo estuvo a punto de jugarme una mala pasada.

Tren entre Shibuya y Harajuku

Salimos por la salida oeste de Shinjuku, imposible de olvidar la melodía del jingle de Bic Camera. Me despedí de ella pero antes me puso un poco en situación. Me dijo que explorara un poco la zona, que había muchas cosas que ver en Shinjuku y que prácticamente sin quererlo me iba a encontrar con algo interesante. No tenía ni planos ni teléfono móvil ni nada, y no quería complicarme la vida demasiado, así que tomé la primera gran avenida que encontré y tiré para arriba.

Posiblemente la peor opción de todas.

Si hubiera tirado al este me hubiera encontrado con Kabuki-cho, Studio Alta y toda la zona comercial, hacia el oeste, los grandes rascacielos y miradores, al sur, Yoyogi y Shibuya. Pero yo elegí el norte, que más daba, para mí todo era nuevo.

Recuerdo que caminando por aquella avenida, las bicicletas iban y venían. Me sobresaltaba cada dos por tres porque me venían por todos los lados y no me las esperaba. Me entra la risa cuando pienso que en España multan a la gente por ir en bici por las aceras, cuando aquí las abuelas de 70 años pasan a todo gas por tu lado y te despeinan el tupé.

Caminé lo que no está escrito, ésta iba a ser una de las constantes de los meses que viví en Tokio, sin más rumbo que el que me marcaba la avenida. Tras caminar una hora y media o así, pensé como Forrest Gump que ya había caminado suficiente, y di la vuelta. Sin más. Creo que llegué al barrio de Kita y no vi nada especial en todo el trayecto.

Ya en los primeros días me di cuenta que hay una gran diferencia entre ser turista, viajero y emigrante.

El turista disfruta viendo puntos de interés, haciéndose fotos, el viajero intenta integrarse en la nueva sociedad, ser uno más y el emigrante trata de sobrevivir.

Tokio es una ciudad increíble para el turista y el viajero, tiene de todo: Ocio, cultura, gastronomía, tecnología, arquitectura… Un destino más que recomendable.

Para el emigrante es otra cosa.

La primera foto que tomé en Japón

Muchos extranjeros que viven en Tokio no saben lo que es ser emigrante, han llegado con una beca o estudios bajo el brazo, han hecho un montón de amigos y no tenían que preocuparse demasiado por la economía. Pero para el que llega prácticamente solo, con el dinero justo y sin visado de trabajo es otra historia totalmente diferente.

Tokio puede ser la ciudad más maravillosa del mundo, pero si te sientes solo te puede hacer el más miserable. No importa cuantos millones de personas hay en la ciudad, muchos de ellos aunque estén rodeados se sienten muy solos, de verdad.

Aunque en Tokio viví algunos de los momentos más duros de mi vida, algún día me animaré y contaré algo, disfruté muchísimo explorando la ciudad, perdiéndome ( literalmente) en busca de buenas imágenes, que ahora doy forma de video guía.

El día 6 de noviembre aterrizaremos en Kansai.

Me da la sensación de que esta vez va a ser diferente. Aunque habrá momentos duros, creo que esta segunda aventura en Japón va a ser mucho más feliz que la primera. Ya os contaré…

Anuncios

  1. Jaume Estruch

    Me quedo con ganas de más. De saber cuales fueron los buenos y los malos momentos (obviamente si te apetece contarlos).
    Leer este blog hace que tenga aún más ganas de volver a Japón y quedarme durante más tiempo que los 10 días que estuve de vacaciones en Tokyo. Me quedaron tantas cosas por ver, tantos sitios por visitar y sobretodo el conocer a gente de allí y saber de primera mano como viven el día a día.

    Envidio (de manera sana, siempre) muchísimo a todos los que vivís allí y os buscáis la vida. Y os abrís blogs para dar más envidia todavía, jajaja.

    Me ha encantado también tu primera foto, por cierto 🙂

    Un saludo!

    • Creativo en Japón

      Muchas gracias por leer y por comentar Jaume

      Te entiendo perfectamente, visitar 10 días Japón debe de dejarte con la miel en los labios, con ganas de ver y conocer más y más cosas.

      Jeje, un poco de envidia sí que puede dar claro. Escribo el blog para afianzar mis recuerdos, hablar de ellos hace que se guarden con más fuerza en mi memoria, y de paso compartirlos con gente que pueda estar en una situación parecida a la mía. Sobre los malos momentos, están relacionados con mi pareja en aquel momento y con las dificultades de conseguir un visado de trabajo. Tengo dudas de si en algún momento escribir sobre ella, una persona sobre la que se podría escribir un libro o un guión cinematográfico. Un pasado muy triste, muchos problemas y una dura enfermedad.

      Gracias por lo de la foto 🙂

      saludos!

      • Agaveart

        Creativo en Japón!!! excelente tus comentarios.. veras, estoy haciendo una tesis sobre bebidas alcohólicas en tokio, necesito al menos 25 tokiotas dispuestos a contestar una encuesta.. Crees que debido a tu experiencia podrias recomendarme algún medio par contactarlos o alguna manera de poder llevar a cabo mi estudio?

  2. Neki

    Yo solo he vivido en mis carnes la parte de turista y viajero y si que es cierto que esta genial. Tambien he tenido la suerte de conocer españoles que viven en Tokio y cuentan sus esperiencias. Las hay buenas y no tan buenas pero cuando siguen alli es que lo bueno supera a lo malo, por lo menos para ellos.

    • Creativo en Japón

      Por supuesto que sí. En el tiempo que estuve en Tokio contacté con muchos españoles, en busca de consejos a la hora de intentar conseguir papeles. No encontré ni uno sólo que llegara a Japón sin papeles, todos habían llegado con alguna beca o con algún visado, sea de trabajo o de estudiante. Yo te hablo del emigrante puro que llega ahí con poco y consigue prosperar. Por otra parte, cualquier persona que emigra, con más o menos facilidades se va a encontrar con dificultades, en Japón, Alemania o Camerún.
      Pienso que Japón es un país fantástico, pero como en todas partes tiene sus pros y sus contras.
      Sobre la soledad, uno se puede sentir solo en cualquier parte, pero me parece especial llamativo sentirse solo en una megalópolis, rodeado de tanta gente. Es un poco paradójico. Gracias por comentar! 🙂

      • Neki

        Cierto que los que yo conozco tambien llegarón ya con algo. Cuando vivias en Nueva York tambien sentias esa paradoja?

      • Creativo en Japón

        Buena pregunta 🙂 pues mira, en Nueva York las dos primeras semanas fueron un poco duras, pero desde muy pronto sientes el contacto de la gente. Te cruzas miradas con una chica en el metro, te ven con un mapa y te ofrecen ayuda, el yugoslavo de la pizzería te cuenta su experiencia en su país en plena guerra… Mucha gente de Nueva York han sido emigrantes y saben lo que es llegar a un sitio nuevo. Otro tema es aquello que dicen que cuesta hacer amigos de verdad, yo lo discuto. Aún conservo buenos amigos

      • Neki

        Por lo que tengo entendido (tampoco estoy muy informado la verdad) en Japón no hay mucha inmigración y la nacionalidades de emigrantes más abundate son China y Corea.
        A ver si ahora que vuelves con una situación distinta encuentras más pros.

      • Creativo en Japón

        Estás en lo cierto, no tengo listados de los principales países que emigran a Japón, pero China y Corea, lógicamente están en lo más alto.
        Me alegro de que me hagas ese comentario, igual con mis ganas de mostrar un Japón heterogéneo estoy mostrando una imagen demasiado pesimista, cuando es un país que me encanta. Si digo que pasé momentos muy duros fue por asuntos estrictamente personales ( 80% ) y burocráticos/profesionales ( 20%). En los próximos posts intentaré dar una visión más amable 🙂 gracias!

      • Neki

        Cada uno cuenta su historia, no hay porque endulcorar nada. A veces es más facil contar solo lo bueno o solo lo malo. Mientras no te olvides de contar todas partes yo creo esta bien.

      • Creativo en Japón

        Creo que en algunos posts y en la video guía se ve refleja mi pasión y mi entusiasmo por este país. Igual es en temas de “inmigración” donde estoy demasiado duro 🙂
        Lo tendré en cuenta 😉

  3. juan Lopez

    Fantastico tú relato ,subirse al tren o metro lleno de gente y sentirse sólo o caminar en la calle y sentir lo mismo, otra cultura y otro pais debe ser duro pero aún asi lo lograste 🙂

    • Creativo en Japón

      Muchas gracias Juan! me alegro de que te haya gustado 🙂
      Hacerse un hueco en un país nuevo siempre es difícil, aunque sea un país tan interesante y sorprendente como Japón ¡Siempre hay que seguir hacia adelante! saludos

  4. Roberto

    Hola David
    Estoy leyendo toda tu historia por primera vez.
    Sólo te digo una cosa estar sólo es, estar sólo, tu estabas con la muchacha japonesa y en su casa, eso no es estar sólo, no te quejes eso es un chollo, eso si tiene que ir bien la cosa sino es un infierno, en Tokio y en Hawai. Voi a seguir leyendo.
    Saludos
    Roberto

    • Creativo en Japón

      Hola Roberto, estás hablando sin conocimiento de causa. La situación con esta chica era muy difícil. No estamos hablando de tonterías de quinceañeros sino de cosas muy serias y graves. Fue una suerte la verdad tener la oportunidad de viajar a Tokyo y tener residencia pero créeme si te digo que estaba prácticamente solo. No quiero entrar en detalles, pero hay situaciones en la vida, especialmente cuando se unen traumas o enfermedades mentales serias que te hacen sentir muy solo. Quien me conoce en persona y conoce la historia, sabe de que estoy hablando. Gracias por leer, saludos.

  5. Pingback: ¿Por qué Osaka mola más? |
  6. abner

    Leyendote me he sentido muy identificado, vivo hace 7 años a Japón, llegue sin conocer siquiera el idioma.. fue muy duro y sigue siéndolo ya que a pesar que ahora logro entender mejor el idioma aún no he sido capaz de entablar una amistad seria, ya que por razones económicas y de trabajo vivo a las afueras de una ciudad al centro de Japón. Y la gente que vive a las afueras son muy distintos de la gente de ciudad, en mi caso algunos y miran con recelo y desconfianza, aunque en alguna ocasión encontre Japoneses más interesados y cuando le decía que soy peruano decían ah macchupicchu, nazca y esas cositas te alegran la vida o intentan decirte alguna palabra en español y pues te cambia el día. Interesante el post gracias por compartir tu experiencia.

    • Creativo en Japón

      Me alegro de que te haya resultado interesante el post, gracias a ti también por el comentario, que sin duda aporta mucho.

      Aquí en Osaka, más allá de algún caso no noto ningún tipo de rechazo por parte de la gente, pero te entiendo perfectamente. Vivir en Japón puede ser bastante duro…

      ¡Saludos!

  7. Pingback: Clichés y primeras impresiones |

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s