El monstruo invitado: Shirime

Shirime

Cuenta una leyenda que iba un samurai deambulando por las oscuras calles de Kyoto, cuando un hombre vestido con kimono se cruzó en su camino.

Discúlpeme, le importaría dedicarme un minuto de su tiempo

El samurai – que todavía no era consciente de que años más tarde Greenpeace y otras ONG asaltarían a miles de caminantes por todo el mundo- llevó su mano derecha a su katana, todavía enfundada y contestó con otra pregunta:

¿Qué quieres?

Aquel hombre, sin mediar una palabra, se despojó de su kimono con un solo movimiento, se dio la vuelta y girando su torso como quien reza a la Meca le ofreció una visión muy poco agradable. De su culo, emergió un enigmático ojo, enorme. Abrió su párpado y de él nació una intensa luz.

El samurai, presa del horror, lanzó un grito y dijo aquello de pies, para que os quiero…

La primera aparición “oficial” de este shirime  se llevó a cabo en un poema de Yosa no Buson, poeta del periodo Edo, que venía acompañada por una ilustración.

El poema decía lo siguiente:

京、かたびらが辻ぬっぽり坊主のばけもの。 めはなもなく、一ツの眼、尻の穴に有りて、 光ることいなづまのごとし。

shirime

En Kyoto, en el cruce de caminos de Katabira, habita un monstruo llamado nuppori-bôzu. No tiene ojos ni nariz, más que un único ojo en el culo, que brilla como intensamente como un relámpago.

Todo indica a que este molesto youkai no fue más que una creación literaria de este famoso poeta, ya que se desconoce cualquier tradición o historia del shirime anteriores al citado poema. Una vez más, tuvo que llegar Mizuki Shigeru, para acabar de darle forma y crearle un contexto, sin ir más lejos, la historia del principio del post, con el samurai y el hombre de kimono con su pertinente representación gráfica.

El shirime no deja de ser una versión más extravagante si cabe- no digo bizarro que la RAE se me enfada- del noppera-bō, el monstruo sin cara, tan popular y temido, a partes iguales, en el folklore japonés.

shrime

Aunque su visión no sea para nada agradable, lo único que nos llevaremos será el susto y una desafortunada anécdota que contar a nuestros amigos, ya que el shirime es totalmente inofensivo. Parece ser que su objetivo es nada más y nada menos que exhibirse, crear confusión, horror y provocar algún que otro trauma.

¿Por qué lo hace? ¿Por qué le brilla el culo?¿Por dónde caga?¿Qué hay de las flatulencias?¿Se depila las piernas?

Me temo que siempre quedarán preguntas por responder…

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  1. Núria

    Entonces a lo mejor en japonés también hay un equivalente coloquial al “ojete del culo” en lugar del formal “ano”

  2. Enric M

    Muy buena historia…. un poco estraña pero una buena historia que contar mientras tomas unas cañas con los amigos

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