Palabra de Dios

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Hace unas tres semanas, me reuní con uno de los profesores que tengo bajo mi supervisión. Un chico de madre italiana y padre norteamericano, también casado con mujer japonesa y que lleva unos tres años viviendo en Japón.

Tras vivir gran parte de este tiempo en la capital, se mudó a Osaka y desde hace un mes trabaja con nosotros. Quedamos ese día para que acudiera a presenciar una de mis clases y justo antes, repasar el método y comer juntos.

Sentados en uno de esos family restaurants el equivalente japonés del diner americano, me estuvo hablando sobre su experiencia en el país nipón y sobre uno de los trabajos que realiza aquí: sacerdote de bodas.

Ya había escuchado bastantes cosas sobre el tema, y de hecho había visto un interesante documental que trataba el tema en profundidad, pero fue curioso escuchar de primera mano como funciona este rentable negocio. Por cierto, mientras preparaba este post me he dado cuenta que Laura de Japonismo se le ocurrió escribir sobre el mismo tema hace unos cuantos meses.

Por todos es sabido que a los japoneses les fascina lo occidental- como a muchos occidentales les apasiona lo que viene de oriente- y que cualquier cosa que tenga esta connotación suena muy kakkoii (guay, guapo, “cool”). Es por eso que se pueden leer muchos eslóganes publicitarios escritos en ¿perfecto? inglés o que el sueño de muchas japonesas sea casarse vestidas de blanco, en una iglesia- o algo que se le parezca- y con un sacerdote- a ser posible caucásico, con ojos azules y nariz con personalidad- que oficie el casamiento.

Me comentaba mi compañero que es un trabajo muy goloso porque está muy bien pagado- si no me equivoco unos 20.000 yenes por media hora de casamiento, una hora y media incluyendo la preparación- es rápido, y una vez te preparas unas pocas ceremonias resulta muy sencillo de realizar.

La ceremonia sigue una estructura similar a la de cualquier boda que se pueda celebrar en España, pero en una versión muy resumida, que por supuesto incluye la lectura de la Biblia, un pequeño sermón, el casamiento propiamente dicho y la bendición del “sacerdote”. Según sus palabras, los novios parecen flanes de lo nerviosos que están ese día. No saben ni lo que están haciendo, ni lo que está diciendo el sacerdote por lo que lo único que importa aquí es interpretar el papel correctamente, como si una obra de teatro se tratara.

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Él me comentó que anda por las instalaciones donde se encuentra la capilla con la barbilla levantada, con seguridad, atendiendo a los amigos y familiares que quieren hacerse una foto con él, mientras sujeta una Biblia, traducida al japonés, con las dos manos.

Su japonés es correcto, mejor que el mío desde luego, pero cuando empezó con este negocio estaba muy verde. Poco importaba, ya que únicamente debía memorizar unos pocos párrafos sin preocuparse demasiado de la pareja, ya que en ningún momento interactúan con él más allá de contestar brevemente a sus preguntas y, como es de esperar en esta cultura, nunca nada se sale del guión y no hay espacio para incómodas sorpresas. De hecho, las primeras bodas se limitaba a leer de sus anotaciones, prácticamente sin mirar a los novios. Hoy día, ha perfeccionado su técnica y resulta mucho más convincente y natural.

La chuleta...

La chuleta (en romaji) …

Sí que es verdad que el sacerdote tiene libertad para decir lo quiera- al menos en su empresa- y de hecho la bendición la ejecuta en italiano,  que según él queda más dramática. Nadie sabe muy bien lo que significa, y a nadie parece importarle. Suena muy bien, y es lo que verdaderamente importa. Teniendo en cuenta que es bastante improbable que alguno de los allí presentes domine la lengua de Dante Alighieri, perfectamente podría decir algo así como “en prenda de la ayuda divina e invocando la protección del monstruo de las galletas, yo os declaro marido y mujer”. No me extrañaría que alguno haya soltado algo parecido.

Prácticamente cualquiera- siempre que tenga un perfil que se adecue al puesto- puede realizar este trabajo. Escuché en el documental- cuyo nombre, por desgracia no consigo recordar- que las empresas preguntan a los candidatos acerca de su fe cristiana. Claro que, la fe puede mover montañas pero es muy difícil de identificar, y lo cierto es que muchos de los sacerdotes implicados son bastante escépticos- por decir algo fino- en la mayoría de los casos.

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La religión en Japón, pese a lo que pueda parecer, importa bien poco y la población cristiana es anecdótica- leo por ahí que es del 1% mientras que el 90% de las bodas sí lo son- con lo que encontrar a verdaderos sacerdotes, y que estén dispuestos a oficiar este “espectáculo” es muy difícil. Por este motivo, estas empresas contratan a cualquiera que cumpla los requisitos anteriores y que tenga pinta de cristiano. Cada uno que se haga una imagen mental. No sé por qué mientras escribo todo esto me viene a la cabeza los Monty Python…

Puede sonar sacrílego y alguien puede sentirse ofendido, pero ¿qué hay de malo en casarse en una falsa capilla, con un falso sacerdote? La diferencia es saber cuál de estas empresas venden este servicio como una experiencia cristiana y cuales lo venden como una verdadera ceremonia cristiana, con un sacerdote cualificado. Yo creo que la mayoría de los clientes no se plantean esta cuestión porque dan por supuesto que todo es REAL, pagan un buen dinero por ello, y claro estamos en Japón. La gente es honrada… ¿o no?

Salvando algunas connotaciones religiosas, esto es igual que casarse en Las Vegas disfrazado de Elvis, pero sin campanas en los pantalones, mucho menos divertido, más caro y sin nada de Rock & Roll…

Fotografías de Minna no Wedding e Imgur

 

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  1. Laura

    “La bendición la ejecuta en italiano, que según él queda más dramática. Nadie sabe muy bien lo que significa, y a nadie parece importarle” –> Jajajajaja, esto me ha hecho mucha gracia 🙂 pero de eso va el asunto, de aparentar y nada más.

    Es un teatrillo y ya está, no hay que tomárselo como algo ‘personal’ y ofenderse. Muy de acuerdo con tu artículo 🙂

    Pd. ¡Y gracias por la mención!

  2. Xanday

    Jaja, a mi me ha encantado lo del monstruo de las galletas XD. Pues oye, por ese dinero… es un muy buen trabajo.

    Si hay tan pocos cristianos no sé para qué hay tantas iglesias por todos lados. Igual son falsas también y son para ésto que comentas… ?

    • Creativo en Japón

      Jeje, me alegro de que te haya gustado 🙂 mmm que yo sepa, estas bodas se celebran en hoteles o en centros específicos. Lo de las iglesias éstas que comentas, ni idea porque hay muchísimas variantes y no veo demasiado movimiento…

  3. Juan Gabriel

    Interesante el asunto jajajaja. No cumpliría el perfil por no ser caucásico, pero me imagino que me verían y dirían Salsa, ¿enseñas?, y yo, claro , son 20.000 yenes los 6 pasos jejeje. Bueno, no importa por que religión te cases (no creo en ninguna), lo importante es que sea por amor y verdadero compromiso.

  4. kinsai

    ¡Dios bendiga Am… Japón!
    Ser casado con la bendición del monstruo de las galletas no tiene precio.
    Lo que me pregunto yo, aqui (en España) casarte por la iglesia es legal , quiero decir, es lo mismo qe si te casas por el juzgado, a efectos de la Ley. Imagino que alli en Japón con semejantes “curas” va a ser que no, el matrimonio tendrá que inscribirse por otro lado…

  5. Oyuki

    David, he oído que en japón no hay japoneses ni japonesas homosexuales. ¿Es esto cierto? ¿Es cierto que además está muy mal visto? …

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