Categoría: Trabajo

Perdido como Bill Murray en Lost in translation


El lunes pasado fui invitado a cenar en una casa japonesa.

Gustosamente me ofrecí a cocinar la cena y por supuesto todos los platos estaban compuestos por recetas españolas. No tenía mucho tiempo para preparar todo por lo que tiré por el atajo de las tapas, que siempre funciona y es muy del gusto del japonés ( les encanta disponer en la mesa muchos platos diferentes).

Brandada de bacalao ( tara en japonés), patatas bravas con allioli casero y pimentón picante de la Vera ( hombre precavido), croquetas caseras de jamón y unos montaditos de queso de brie con cebolla caramelizada (no encontré queso de cabra).  Al parecer,  la cena triunfó como la Coca-Cola (la acompañamos con un vino chileno que no estaba nada mal) y rápidamente saltaron un par de ofertas de trabajo.

Uno de los comensales resultó ser el dueño de una empresa de trajes y me preguntó si podía hacerle las fotografías del próximo catálogo (esto aún sigue en el aire), otro tenía un negocio relacionado con los libros electrónicos y quería que yo me ocupara de la portada (video de 15 segundos) del próximo libro, si no me equivoco, sobre Tadashi Kakinuma, un chef japonés, bien considerado, famoso por sus pizzas estilo napolitano. Nos citamos para el próximo sábado, es decir ayer.

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Tokio según Vahid

Ayer quedé con Vahid, el tipo iraní que conocí el pasado viernes en Roppongi.

Nada más llegar, Yu y yo le estabamos esperando en una cafetería en Shibuya, en seguida nos percatamos que tenía una especial sensibilidad por los olores, y por supuesto por el tabaco ( más tarde evitaríamos a un personaje que según él olía muy mal, y esperaríamos a un segundo tren porque el anterior iba ligeramente lleno) con lo que cambiamos de cafetería en busca de otra libre de humos. Por cierto, en Japón, o al menos en Tokio está prohíbido fumar en la calle, aunque muchas veces se hace la vista gorda si se fuma en zonas donde no molesta a nadie.

Vahid resultó ser lo que parecía, un tipo alegre, encantador, con bastante genio y poca paciencia ( no dejó de contar anécdotas) pero con un concepto de la amistad y camadería muy profundo ( no obstante 23 años atrás, uno antes de llegar a Japón, era soldado profesional).

Nos habló sobre las diferencias del Japón actual ( en crisis ) con el Japón del boom de los 90 y rápidamente procedió a ponerme al día de cómo funcionan las cosas en esta ciudad/este país.

Los departamentos de inmigración son muy estrictos, y por mucho que la empresa reclame a un trabajador, éste, ha de resultar ser indispensable para el puesto, ya que el gobierno piensa que de otra forma, un japonés lo podría desempeñar. Por lo tanto para un español que quiera intentarlo está limitado a puestos profesionales muy técnicos y específicos o puestos en los que somos indiscutiblemente fundamentales, como personal para un restaurante español, profesor nativo de español, cantaor de flamenco y me vienen a la cabeza, torero, futbolista o parado ( que de esto sabemos mucho en nuestro país).

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